miércoles, 6 de julio de 2011

TEMAS RECURRENTES EN LITERATURA.

Identifique estos autores latinoamericanos y sus temas preponderantes.

¿Cuáles son los temas de las obras literarias? Si quisiéramos responder esta pregunta tendríamos que hacerlo de una manera muy general y decir que la preocupación por el hombre y sus problemas es el interés común de todas las obras. Así, al menos lo entendió Terencio:

Homo sum: humani nihil alienum puto
En su Cancionero y romancero de ausencias, Miguel Hernández resumió la esencia de la problemática humana y, por tanto, de la temática literaria en tres grandes áreas de interés:

Llegó con tres heridas,
La del amor, la de la muerte, la de la vida.
Con tres heridas viene,
La de la vida, la del amor, la de la muerte.
Con tres heridas yo,
La de la muerte, la de la vida, la del amor.

Las tres heridas que siente Miguel Hernández son las que siente el ser humano. A ellas quizás solo faltara añadir la herida provocada por el propio quehacer artístico, la metaliteratura, tema muy característico en el siglo XX, pero no sólo en él. En cualquier caso, sería bueno que intentásemos descomponer esos grandes temas en otros algo más concretos

1. El tema épico-caballeresco.-
Cuando surgen las sociedades humanas, los estados, surgen también las literaturas nacionales y, con ellas, aparece el tema épico. Las obras épicas y caballerescas relatan las hazañas guerreras de héroes que, en muchas ocasiones, representan lo mejor de la nación (así en La Iliada, en la Chanson de Roland, en La Araucana de Ercilla, en el Martín Fierro de José Hernández, o en el western estadounidense, que sigue los principios básicos del relato épico). Los protagonistas de la épica suelen representar las mejores virtudes que se quieren para la nación incipiente: aristócratas, inteligentes, fuertes, hábiles, puros, etc.

Hombre soy: pienso que nada de lo humano me es ajeno.
José Mª González-Serna Sánchez

2. El tema del amor.-
¿Todos los libros tratan de amor? Pues casi todos –o una buena parte-, bien sea amor filial, fraterno, humano o divino, el erotismo, la filantropía... Hay mil formas de amor, escribió Ovidio en su Ars amandi. Si nos centramos en el amor entendido como relación sexual, más o menos explícita, pueden entreverse a lo largo de la historia dos variantes principales:
a) Un amor idealizado en el que el objetivo de los amantes, aparentemente, no es la relación sexual en sí, sino más bien un contacto espiritual. Se aman almas, más que cuerpos.
b) Un amor marcado más por la pasión, en el que el objetivo manifiesto de los amantes –o de uno de ellos- es la relación sexual.

3. El tema moral.-
La discusión sobre lo que está bien y lo que está mal en cada situación acompaña al hombre desde siempre, desde el Código de Hammurabi a La peste de Albert Camus, ya sea intentando dar o fijar respuestas concretas a problemas concretos, ya sea reflexionando sobre los propios conceptos de bondad y maldad.

4. Religión y muerte.-
Gilgamesh buscó la inmortalidad, Ulises navegó hasta el Hades por indicación de Circe, Dante circuló por Cielo, Purgatorio e Infiern; Manrique se consoló de la muerte de su padre al convencerse de que había ganado la vida de la fama y la eterna, vivimos en un valle de lágrimas; Percebal busca el Grial para que Arturo pueda vencer a la muerte; Mordred, Fausto y Dorian Gray pactan la eterna juventud; Heidegger afirma que nacemos para morir y Unamuno entiende, al igual que Calderón, que la vida es poco más que un sueño...

El tiempo, la muerte y la religión como intento de justificarla o evitarla están presentes en todos los períodos de la historia de la literatura porque es otra de las preocupaciones constantes del ser humano. Y el tiempo pasa y a todos nos espera la Muerte en Ispahán.

5. La sociedad.-
El hombre vive en sociedad, y de las relaciones que establece con ella beben gran parte de obras a lo largo de la historia. En principio podemos partir de dos perspectivas contrapuestas; por un lado la que defiende la maldad del ser humano:
Homo homini lupus est

Y frente a ella el planteamiento de Rousseau, defensor de la bondad natural de los seres humanos. Aparte de lo anterior, los autores literarios se han empeñado en retratar sociedades. Estas sociedades y las peculiaridades que las caracterizan en muchos casos son reales y nos son propuestas como modelos positivos (la Unión Soviética del realismo socialista, por ejemplo) o negativos (como la España que aparece en el Quijote o la Inglaterra de Dickens). Pero a veces, la literatura nos ofrece sociedades imaginarias sobre las que se proyectan determinados problemas concretos (así lo encontramos, por ejemplo, en la literatura de ciencia ficción) o bien proyectos de sociedades ideales, como es el caso de las utopías.

6. La literatura como tema.-
La creación literaria es otro tema recurrente en literatura que podemos rastrear a lo largo de la historia. Los escritores han sentido la necesidad de definir lo que ellos entienden por literatura o por algún aspecto vinculado a ella. Los poetas de clerecía definieron y defendieron su modelo estrófico:


Mester traigo fermoso, non es de juglaría,
Mester traigo sin pecado, ca es de clerecía,
Fablar curso rimado, por la cuaderna vía,
A sílabas cuntadas, ca es gran maestría.

En el Barroco, Lope de Vega nos demuestra lo fácil que componer un soneto:

Un soneto me manda hacer Violante,
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto,
burla burlando van los tres delante.

Yo pensé que no hallara consonante
y estoy a la mitad de otro cuarteto,
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo y aun sospecho
que voy los trece versos acabando:
contad si son catorce y está hecho.


Fernando Pessoa nos dice que la literatura es mentira:
El poeta es un fingidor,
Que finge tan completamente,
Que llega a sentir el dolor,
Dolor que de veras siente.

Borges escribe un relato en el que su protagonista, Pierre Menard, quiere escribir el Quijote, pero sin copiar el de Cervantes, quiere escribir otro Quijote que sea igual y diferente, quiere sentir lo que sintió, vivir lo que vivió Cervantes para poder componer su obra.

PARA TRABAJAR EN EL TALLER.
1. Escoja al azar de algún libro o publicación, cada integrante del taller, un poema.
2. Cada uno lea en voz alta, concentradamente, el poema.
3. Identifique el tema, forma y contenido del poema escogido.
4. Identifique en su propia producción poética, los temas abordados; haga una estadística aproximada y luego saque conclusiones.
5. Escriba un texto metapoético.

domingo, 3 de julio de 2011

ANALICEMOS UN POEMA DE UNAMUNO.


MUERTE

Eres sueño de un Dios; cuando despierte
¿Al seno tornaras del que surgiste?
¿Serás al cabo lo que un día fuiste?
¿Parto de deshacer será tu muerte?
¿Él sueño nace en la vigilia inerte?
Por dicha aquí el misterio nos asiste;
Para remedio de la vida triste,
Secreto inquebrantable es nuestra suerte.
Deja en la niebla hundido tu futuro
Y ve tranquilo a dar tu último paso,
Que cuanto menos luz, vas más seguro.
¿Aurora de otro mundo es nuestro ocaso?
Sueña, alma mía, en tu sendero oscuro:
¡Morir…dormir…dormir…soñar acaso!

Vocabulario.
Vigilia: estar despierto en la noche
Inquebrantable: algo que no se quiebra
Surgiste: te levantaste desde abajo
Inerte: algo que no se mueve
Dicha: felicidad
Ocaso: el anochecer, el caer del sol
Sendero: el camino

Comentario de Patricia Montoya: Pequeña incertidumbre del poeta. Tiene muchas dudas. La muerte es la experiencia más segura del ser humano. Somos para Dios, ya que “Eres sueño de Dios”. Muchas veces la persona prefiere morir para no llevar una vida de dolor (“Para remedio de la vida triste”). Dejando claro que Dios es nuestro Dueño, puede comparar la muerte con el sueño, ya que nadie ha regresado de la muerte. La “Aurora” es el camino hacia lo Divino o más allá de la muerte. ¿Qué vamos a determinar después de la muerte? Nada, pues todo ya está determinado.

Comentario de Carlos Eduardo Saa: La forma es de un soneto. El fondo: La muerte provoca interrogantes anímicas al hablante. Se pregunta si la muerte es otra vida y no la nada. ¿Vivió antes de nacer? “¿Serás acaso lo que un día fuiste? O si es sueño de un Dios, sueño real por ser divino, y en ese sueño vive y muere el hombre.
El hablante ¿duda? Pero se entrega con fe al sueño divino: la muerte; “Deja en la niebla hundido tu futuro / y ve tranquilo a dar tu último paso”.
El texto expresa las interrogantes de Unamuno sobre la religión cristiana, en el contexto tiempo y cultura, que vivió el autor.

Comentario de Iván Tapia: Cinco preguntas contiene este poema, acerca de la muerte. Cada una expresa una duda y una posibilidad de explicación. La clave exegética está en el verso central, el octavo: “secreto inquebrantable es nuestra muerte”. Desde esa perspectiva, el hablante propone entender y vivir la existencia como un sueño de Dios, en que ésta es un “sendero oscuro”. Así es que vayamos tranquilos hacia la muerte, que es el despertar de Dios.

jueves, 16 de junio de 2011

LA LÍRICA.


El género lírico es aquél en que el autor expresa sus sentimientos o su visión de la realidad.

Características de los textos líricos.
1. Discurso muy subjetivo, producto de la interiorización, por lo que en ellos predomina la función expresiva, además de la poética.

2. No desarrollan una historia, frente a la narrativa y el drama. Su contenido es la expresión de los sentimientos, las emociones, las ideas... de una voz poética (yo poético), perteneciente a la ficción, que no se debe identificar con el autor.

3. Brevedad. Normalmente se centran en un solo aspecto y en general son breves, lo que posibilita la acumulación de recursos expresivos.

4. Finalidad estética. El poeta busca no sólo transmitir sus pensamientos y estado de ánimo, sino hacerlo con belleza.

5. Lenguaje elaborado. La lengua que se utiliza para trasladar las emociones al texto está llena de imágenes, con las que el lector puede acercarse a las emociones del autor.

6. Musicalidad. El poeta fija su atención en conseguir por distintos medios (el ritmo, la rima...) el efecto musical que desea.

7. La poesía lírica exige una lectura detenida, reflexiva, una actitud abierta del receptor para compartir las sensaciones y sentimientos de otro ser humano que es el poeta. Además es interesante hacer una lectura en voz alta, pues nos permite disfrutar de los efectos sonoros que posee el texto.

8. El emisor del texto lírico es el yo poético que enuncia el mensaje; puede estar explícito a través de pronombres personales o posesivos de primera persona o de las formas verbales también en primera persona. A veces aparece un tú receptor que se manifiesta asimismo mediante pronombres personales, posesivos y las formas verbales correspondientes.

9. La forma del mensaje lírico y su contenido son dos aspectos inseparables: la forma es la expresión del contenido, o sea, es significativa. Si un contenido fuese expresado con otra forma, se alteraría su valor.

10. Conviene recordar que en el lenguaje poético se manifiestan en grado máximo las características generales de la lengua literaria: intensificación de los procedimientos expresivos, desvío o búsqueda del asombro expresivo, connotación , polisemia y literalidad .

Temas.
Son muy variados. La inquietud por los problemas sociales y políticos, y el compromiso manifestado en los versos constituyen la denominada poesía comprometida. Un ejemplo de este tipo de poesía es la obra de Blas de Otero.

También aparece con frecuencia el amor, que es motivo permanente de la poesía de cualquier época. Otros muchos temas como la soledad, la muerte, la contemplación del paisaje, el mundo de los recuerdos, etc., han sido tratados por los poetas en sus versos. Hay una constante en la lírica desde la Antigüedad: la poesía de tema religioso o espiritual.

Principales subgéneros.
1. Canción popular
Sus temas son principalmente amorosos y religiosos, aunque abundan también versiones satíricas. Es característico el monólogo, pero puede incluir elementos dramáticos (diálogo). El vocabulario y la sintaxis se caracterizan por la sencillez. En la métrica predomina el arte menor.

2. Canción italiana
Aborda los mismos temas de la canción popular aunque en tono individualista y en general culto. Tiene una métrica establecida de cinco a diez estancias.

3. Égloga
Vida en el campo, situación edénica, tono nostálgico y melancólico. Temática amorosa. Diálogo incorporado de pastores. Métrica variada.

4. Himno
En la antigua Grecia, canto de alabanza a los dioses y a los héroes; contenía sentimientos e ideales religiosos, patrióticos, guerreros y políticos de una colectividad. Métrica variada.

5. Epigrama
Su tema inicial fue la alabanza, aunque ha ido incorporando de forma progresiva cualquier circunstancia con una salida sorprendente. Métrica variada.

6. Elegía
De temática diversa. Mezcla ingredientes tristes, melancólicos, plañideros, sentimentales, fúnebres... Su métrica es variada.

7. Oda
Se dedica a grandes personajes, paisajes hermosos o especulaciones contemplativas. Su métrica y su lenguaje son variados.


Poetas líricos del siglo XX.
Reino Unido
Dylan Thomas
JRR Tolkien
Robert Graves
Geoffrey Hill
Ted Hughes

Canadá
PK Page
George Bowering

Francia
Paul Éluard
Max Jacob
Paul Valéry
Blaise Cendrars

Alemania
Gottfried Benn
Paul Celan
Stefan George
Rainer Maria Rilke

Israel / Palestina
Yehuda Amijai
Leah Goldberg

Italia
Eugenio Montale
Giuseppe Ungaretti

Polonia
Czeslaw Milosz
Zbigniew Herbert
Wislawa Szymborska

Portugal
Fernando Pessoa

Brasil
Mário Quintana

Rusia
Alexander Blok
Anna Ajmátova
Marina Tsvetaeva
Osip Mandelstam
Vladimir Maiakovski
Sergei Yesenin

Nicaragua
Rubén Darío

España
Federico García Lorca
Antonio Machado
Miguel de Unamuno

Chile
Gabriela Mistral
Pablo Neruda

México
Octavio Paz

Turquía
Nazim Hikmet

Bengalí
Jibanananda Das
Shakti Chattopadhyay
Rabindranath Tagore


PARA TRABAJAR EN EL TALLER.
1. Lea, comente y analice algunos poemas de Miguel de Unamuno.
2. Observe de qué forma trata el problema religioso este autor español.
3. Investigue la métrica de los distintos géneros de la lírica.
4. Escriba un poema para uno de los géneros líricos.


sábado, 11 de junio de 2011

EL YO LÍRICO.


¿Qué entiende usted por yo lírico?

Se llama “yo lírico” o “yo poético” al sujeto poético mediante el cual el poeta habla en el poema. Es el que siente, padece y disfruta de todo lo que dice el texto. El yo lírico no siempre coincide con el autor material del poema, puesto que éste se desdobla en el hablante poético. El hablante o yo lírico es utilizado en la Lírica. Es un ser hecho de lenguaje, diferente al poeta, a través del cual este expresa sus sentimientos y emociones.

¿Podría dar algunos ejemplos de yo lírico?

Se puede identificar o no con el propio poeta, como podemos ver a continuación. En el primer ejemplo Jorge Luis Borges habla por medio de un poeta oriental inventado por él mismo; en cambio, en el segundo ejemplo, el yo lírico se puede identificar perfectamente con el propio Roger Wolfe.

Ejemplo 1: Yo lírico no identificable con el poeta

El poeta declara su nombradía
El círculo del cielo mide mi gloria,
las bibliotecas del Oriente se disputan mis versos,
los emires me buscan para llenarme de oro la boca,
los ángeles ya saben de memoria mi último zéjel.
Mis instrumentos de trabajo son la humillación y la angustia;
ojalá yo hubiera nacido muerto.

Del Diván de Abulcasím el Hadramí (siglo XII).
De: Jorge Luis Borges, El hacedor (1960)

Ejemplo 2: Yo lírico identificable con el poeta

Un día estás, al otro no
El humo cuelga en la estancia
como un chiste malo.
de familias rotas
desde los altavoces:
«La verdad es que sólo están contentos
cuando sienten dolor.
Por eso se casaron...»
¿Y yo? Yo no digo nada.
Apago el cigarro.
Otro día va a morir.

De: Roger Wolfe, Arde Babilonia (1994)

¿
Quién es el verdadero emisor del poema?

El emisor del texto lírico es el yo poético que enuncia el mensaje; puede estar explícito a través de pronombres personales o posesivos de primera persona o de las formas verbales también en primera persona. A veces aparece un tú receptor que se manifiesta asimismo mediante pronombres personales, posesivos y las formas verbales correspondientes.

martes, 5 de abril de 2011

ADJETIVOS EN LA POESÍA.


“Y la tierra estaba desordenada y vacía,

y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo,

y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.”

Génesis 1:2

Encontré esta opinión de poeta en Internet:


“La poesía no es un estado de ánimo. Alguna vez le oí a Valdano decir aquello de “el fútbol es un estado de ánimo“. Lo sorprendente es que últimamente he oído cómo ampliaban la “sentencia” y metían en el paquete a la Poesía. La Poesía es un estado de ánimo, dicen, y yo me río. Cuando empecé a escribir, lo hacía por amor y competición, un pique que dicen, en definitiva, una tontería… Aquellos poemas eran (y son porque aún los guardo) una suerte de rimas y cacofonías varias que desprendían una amargura y una soledad tremenda. Quizás, esa poesía barata, de rima fácil y estúpida podría encuadrarse dentro de lo que llaman poesía del estado de ánimo; una poesía en la que destacaría por encima de todo el adjetivo, múltiple y carente de vida. Sin embargo, la Poesía no deja de ser un acto reflexivo -o debería, quién sabe- en la que finalmente poco puede quedar del estado de ánimo de su creación. Si por algo es importante, es por su subjetividad extrema y su capacidad de construcción. El resto viene sólo: la Poesía es un punto de vista, una mirada especial con la que el autor construye su propio mundo y lo cede al lector para que se apropie de él. Es quizás este razonamiento el que me lleve a pensar en una supremacía del sustantivo en la poesía; al fin y al cabo, los sustantivos, como portadores básicos de la idea, serían los ladrillos con los que construir el edificio.”


Un lector le responde así:


“Es imposible no estar de acuerdo con esto. Es decir, en técnica de poesía -estamos hablando de preferir sustantivos a adjetivos, aunque sea de una forma metafísica- es difícil sentar cátedra absoluta. Sin embargo, es evidente que tanto tú como yo estamos hartos de leer poemas llenos de adjetivos que, lejos de añadir algo al sustantivo al que acompañan, emborronan y ditraen la atención del espectador. Como dijo alguien -ya no me acuerdo muy bien de quién-, hay veces que lo bello o lo feo no pueden más que señalarse con el dedo y dejarle lo demás al que mira. Para nosotros, que nos parece que la poesía es, de una forma u otra, una forma de encontrarse con “lo absoluto” -póngasele el nombre que se quiera-, muchísimas veces no podremos hacer más que señalar lo que vemos. Muchas veces, y aquí hablo ya de mi experiencia escribiendo, ni siquiera sabría muy bien sustantivar lo que he visto detrás de mis poemas -o de los de otros-, así que mucho menos adjetivarlo. En ningún caso deberíamos convertir el adjetivo en un simple elemento esteticista: en la poesía nada es, o no debería serlo, superficial. Por tanto, aquí debería regir, siendo prácticos, un principio de utilidad y economía: si no añade nada, no lo uses. Si no sirve, no lo uses. Caso práctico: El Sur y la ceniza, de Pablo Moreno."


Vicente Huidobro, el insigne poeta chileno, fundador del “creacionismo”, apostrofa en su Arte Poética “el adjetivo, cuando no da vida, mata.” Leamos su texto:

ARTE POÉTICA.

Que el verso sea como una llave

Que abra mil puertas

Una hoja cae; algo pasa volando;

Cuanto miren los ojos creado sea,

Y el alma del oyente quede temblando.


Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;

El adjetivo, cuando no da vida, mata,

Estamos en el ciclo de los nervios,

El músculo cuelga,

Como recuerdo, en los museos;

Mas no por eso tenemos fuerza:

El vigor verdadero Reside en la cabeza.


Por qué cantáis la rosa, ¡Oh, poetas!

Hacedla florecer en el poema;

Sólo para nosotros

Viven todas las cosas bajo el sol.


El Poeta es un pequeño Dios.


Y el adjetivo, cuando no da vida, mata. ¿Qué quiso decir Huidobro en esta frase?


Alguien del ciberespacio sostiene esta opinión:


“Según el poeta chileno Vicente Huidobro, el adjetivo, cuando no da vida, mata. Mucha gente cree que esta advertencia rige sólo para los poetas. No, también rige para todo aquel que escribe o habla y aspira a tener un acierto en su comunicación. Estoy oyendo, temprano en mis mañanas, a través de una radio donde escucho un programa antes y otro después de éste, un programa deportivo al cual presentan hablando del “maravilloso mundo de los deportes”. Pienso, que aquí el adjetivo maravilloso está impropiamente utilizado. En mi pequeño Diccionario de Sinónimos y Antónimos aparecen como sinónimos de maravilloso los adjetivos portentoso, prodigioso, milagroso, asombroso, pasmoso, extraordinario, sorprendente, fantástico, sobrenatural. Ninguno de estos adjetivos, ciertamente, puede aplicarse ni al deporte ni al atletismo, actividades donde sólo triunfan los bien entrenados y los muy disciplinados. Innecesario es decir aquí, pero lo digo, que además del entrenamiento y la disciplina hace falta ciertas condiciones innatas que, muy tempranamente, descubren en los atletas los buscadores de talentos. Claro, que aun así, en este mundo de los deportes y el atletismo puede haber sorpresas. Pero nada que podamos calificar como sobrenatural, o fantástico, o extraordinario.”


En una entrevista al escritor Fernando Sorrentino, la periodista le pregunta “¿Descartás mucho?” y él responde:


“Bueno..., uso bastante la tijera. Si el cuento empezó con dos mil quinientas palabras -la computadora te permite contarlas muy fácilmente-, la última versión suele ser de unas mil ochocientas. Elimino el exceso de adjetivos y de adverbios. Hay un dicho infinitamente citado, un verso de Vicente Huidobro: "El adjetivo, cuando no da vida, mata". Efectivamente. Si el adjetivo es trivial y no le da una connotación precisa al sustantivo, perjudica porque cansa. Entonces es preferible eliminarlo. Lo mismo con el exceso de adverbios. La mayoría de las veces están de más. Por otra parte, los adverbios terminados en "mente" dan una sensación de prosa rimada que molesta: en español hay muchas palabras que terminan en "ente". No sólo adverbios, sino también sustantivos y adjetivos: ingrediente, potente... Conclusión: hay que evitar el exceso de ese tipo de palabras.”


Carlos Fajardo, un estudioso de la Literatura, comenta sobre las vanguardias y Huidobro:


“Las vanguardias estéticas y poéticas que, según Octavio Paz, son hijas de la edad crítica moderna, hunden sus orígenes en el siglo XIX cuando la duda y el desencanto hacia los llamados “Metarrelatos” modernos son puestos en cuestión por el romanticismo contestatario. “La historia de la poesía moderna, escribe Paz, -al menos la mitad de esa historia- es la fascinación que han experimentado los poetas por las construcciones de la razón crítica” (1986: 65).”


… “Sustentadas en el “Gran relato” moderno de la emancipación y en la idea de libertad, las vanguardias estéticas, tanto europeas como latinoamericanas, entran en el proyecto universalista y unitario de Occidente, tratando de influir y transformar los cánones no sólo artísticos, sino socio-políticos de su época. De estos postulados resulta su entusiasmo y su vigor, la explosión con la cual se manifestaron. Así, la idea de progreso no era extraña a sus compromisos. El convertir a la máquina -para el Futurismo- en “símbolo universal y en un principio espiritual de signo trascendente en la realidad social histórica” (Subirats 1984: 46), proclama ya un estado de optimismo y seguridad hacia una cierta estética cartesiana que impone la máquina como expresión máxima del poder humano sobre la naturaleza y como instrumento emancipador.”


… “En Latinoamérica, Vicente Huidobro, impulsor del Creacionismo, fue quizá uno de los más polémicos y entusiastas vanguardistas. Su obra abrió múltiples posibilidades de escritura experimental y le debemos su cosmopolitismo y búsqueda de otras aventuras poéticas. El poeta como “pequeño Dios”, expresa ya una de las críticas más fuertes al determinismo cultural y promete un proyecto de creación de la subjetividad autónoma y subversiva. Gran asimilador de la poesía caligramática de Apollinaire y de las propuestas dadaístas, Huidobro asume el rito de la poesía contestataria como experimento y juego. Su poema Arte Poética, por ejemplo, es quizás la mejor muestra de la petición de un poeta con fuerza vanguardista.”




LA FLOR
Al higo de la higuera un picotero
le comió el corazón;
y ahora, sin querer, el higo negro
se parece a una flor.
En la higuera me haré, después de muerto,
un higo blanco, amor;
y tú serás curruca o benteveo,
o calandria o pinzón.
Y ha de llegar el día que en el huerto
me verás bajo el sol,
y picarás y picarás mi pecho,
hasta hacerme una flor.

José B. Pedroni
Los poetas de Florida, Buenos Aires, CEAL, 1968.





LLORAR A LÁGRIMA VIVA. Llorar a chorros. Llorar la
digestión. Llorar el sueño. Llorar ante las puertas y
los puertos. Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas, las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta. Inundar las veredas
y los paseos, y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo... si es
verdad que los cacuies y los cocodrilos no dejan
nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien. Llorarlo con la nariz,
con las rodillas. Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría. Llorar de
frac, de flato, de flacura. Llorar improvisando,
de memoria. ¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

Oliverio Girondo
Espantapájaros, Buenos Aires, CEAL, 1991.



PAZ
Vamos hacia los árboles... el sueño
Se hará en nosotros por virtud celeste.
Vamos hacia los árboles; la noche
Nos será blanda, la tristeza leve.
Vamos hacia los árboles, el alma
Adormecida de perfume agreste.
Pero calla, no hables, sé piadoso;
No despiertes los pájaros que duermen.

Alfonsina Storni
(1892- 1938). Poetisa argentina de origen suizo. Autora de El dulce daño (1918),
Irremediablemente (1919), Languidez (1925), Ocre (1925), Mundo de siete pozos (1934), Mascarilla y trébol (1938).



EL NEGRO MAR

La noche morada sueña
sobre el mar;
la voz de los pescadores
mojada en el mar;
sale la luna chorreando
del mar.
El negro mar.
Por entre la noche un son
desemboca en la bahía;
por entre la noche un son.
Los barcos lo ven pasar,
por entre la noche un son,
encendiendo el agua fría.
Por entre la noche un son,
por entre la noche un son,
por entre la noche un son. . .
El negro mar.
–Ay, mi mulata de oro fino,
ay, mi mulata
de oro y plata,
con su amapola y su azahar,
al pie del mar hambriento y masculino,
al pie del mar.

Nicolás Guillén,
Sóngoro cosongo y otros poemas, Madrid, Alianza, 1998.

(1902-1989). Poeta cubano. Máximo representante de la poesía negra o afroantillana, en su vertiente de denuncia social y política. Algunas de sus obras son Motivos de son (1930), Sóngoro cosongo (1931), West Indies Ltd. (1934), El son entero (1947), La paloma de vuelo popular (1958), El gran zoo (1967), El diario que a diario (1972) y Por el mar de las Antillas anda un barco de papel (1977).



MECIENDO

El mar sus millares de olas
mece, divino.
Oyendo a los mares amantes,
mezo a mi niño.
El viento errabundo en la noche
mece los trigos.
Oyendo a los vientos amantes,
mezo a mi niño.
Dios Padre sus miles de mundos
mece sin ruido.
Sintiendo su mano en la sombra
mezo a mi niño

Gabriela Mistral, Antología poética, Castalia, 1997.

Seudónimo de Lucila Godoy (1889-1957). Poetisa y educadora chilena. Los temas predilectos de su poesía fueron la maternidad, el amor, la comunicación con la naturaleza, la muerte como destino y la religiosidad. Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1945. Entre sus obras se destacan Desolación (1922), Ternura (1924), Tala (1938), Poemas de las madres (1950) y Lagar (1954).



SONETO LXVII

La gran lluvia del sur cae sobre Isla Negra
como una sola gota transparente y pesada,
el mar abre sus hojas frías y la recibe,
la tierra aprende el húmedo destino de una copa.
Alma mía, dame en tus besos el agua
salobre de estos mares, la miel del territorio,
la fragancia mojada por mil labios del cielo,
la paciencia sagrada del mar en el invierno.
Algo nos llama, todas las puertas se abren solas,
relata el agua un largo rumor a las ventanas,
crece el cielo hacia abajo tocando las raíces,
y así teje y desteje su red celeste el día
con tiempo, sal, susurros, crecimientos, caminos,
una mujer, un hombre, y el invierno en la tierra.

Pablo Neruda
Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Cien sonetos de amor, Barcelona, Plaza y Janés, 1998.



ABROJOS - XLIV
Amo los pálidos rostros
y las brunas cabelleras,
los ojos lánguidos y húmedos
propicios a la tristeza,
y las espaldas de nieve,
en donde, oscuras y gruesas,
caen, sedosas,
las gordas trenzas,
y donde el amor platónico
huye, baja la cabeza,
mientras, temblando, se mira
la carne rosada y fresca.

Rubén Darío
seudónimo de Félix Rubén García Sarmiento (1867-1916). Poeta nicaragüense. Fue el escritor en lengua castellana más influyente de su época al iniciar el modernismo en el continente americano. Entre sus obras se destacan Epístolas y poemas (1885), Azul (1888), Prosas profanas (1892), Los raros (1896) y Cantos de vida y esperanza (1905). Rubén Darío, Obras completas, Madrid, Aguilar, 1971.

sábado, 2 de octubre de 2010

EL ESTILO.


Taller Nº4.
Periodismo [2]

El estilo es el conjunto de características o cualidad que diferencian y distinguen una forma de escribir de otra. El estilo es el sentido vital, la personalidad transferida al desarrollo oral o escrito del tema.

Según el Diccionario, se llama “estilo” a:
- El punzón con el cual escribían los antiguos en tablas enceradas.
- Modo, manera, forma de comportamiento.
- Uso, práctica, costumbre, moda.
- Manera de escribir o de hablar peculiar de un escritor o de un orador. Ej: El estilo de Cervantes.
- Carácter propio que da a sus obras un artista plástico o un músico. Ej: El estilo de Miguel Ángel. El estilo de Rossini.
- Conjunto de características que individualizan la tendencia artística de una época. Ej: Estilo neoclásico.
- Gusto, elegancia o distinción de una persona o cosa. Ej: Pepa viste con estilo.
- Columna pequeña, hueca o esponjosa, existente en la mayoría de las flores, que arranca del ovario y sostiene el estigma.
- Cada una de las distintas formas de realizar un deporte. Ej: Prueba en estilo mariposa.
- Púa sobre la cual está montada la aguja magnética.

En tanto que la redacción y la gramática son instrumentos que sirven para lograr la mejor manera de expresar una idea, el estilo indica el modo -personal e intransferible- de hacerlo.

El estilo, por otra parte, exige la delimitación previa del tema a desarrollarse. Así, el informador, el reportero, el corresponsal, deben darse una respuesta previa a cada una de estas preguntas:

  • ¿Qué se expresa?
  • ¿Cómo se expresa?
  • ¿Para qué se expresa?
  • ¿A quién se expresa?

Las respuestas nos llevarán a la delimitación de dos situaciones:

1.- El canal mediante el cual se transmitirá la información (alguno de los géneros literarios estudiados en el Taller anterior); y

2.- El medio al cual se transmite la información: si es individual o colectivo, rico o pobre, intelectual o poco instruido, alfabetizado o semialfabetizado.

PARA TRABAJAR EN EL TALLER:
1) Analice en el texto de abajo:
a) Palabras que usted no conocía.
b) Géneros de literatura cristiana que se nombran; agregue aquellos que, a su juicio, faltó nombrar.
c) ¿Qué se expresa?, ¿Cómo se expresa?, ¿Para qué se expresa? y ¿A quién se expresa?
2) Relate una experiencia personal reciente, teniendo en cuenta las cuatro preguntas anteriores.


Texto para analizar.

LITERATURA CRISTIANA.[1]

Cuando hablamos de literatura cristiana estamos haciendo referencia a todo aquél escrito que se relaciona con los principales temas del cristianismo y que, sobre todo, incorpora y hace suyo lo que podríamos llamar “la manera cristiana de ver el mundo”, su contenido doctrinal o su objetivo pedagógico. Naturalmente, todo esto constituye un enorme cuerpo de textos de la naturaleza más variada.

La Biblia, si bien algunos estudiosos no la incluirían en la categoría más estricta de “literatura”, ha sido siempre leída y tratada como tal. De hecho, La Biblia se considera frecuentemente como una verdadera obra maestra de la literatura universal, al margen de su contenido doctrinario. Además, la Biblia y muchos de sus pasajes siguen presentes tanto en la literatura cristiana como en gran parte de la literatura no-cristiana, ya que junto con la mitología grecorromana ha conformado el paradigma cultural occidental desde tiempos antiguos.

Al margen ya de las Sagradas Escrituras, numerosos epistolarios y tratados teológicos fueron escritos ya desde los tiempos de Jesús por autores cristianos. En esos primeros tiempos todos estos escritos se hallaban lejos del género de la ficción, siendo en su mayoría cartas, comentarios a pasajes de la Biblia, trabajos doctrinarios y hagiografía.

Un hito en la evolución de la literatura como fue la invención de la Imprenta no pasó sin consecuencias para la literatura cristiana. Desde entonces, y particularmente desde el desarrollo de la prensa escrita, la tipología de literatura “doctrinal” se hizo más popular y se marcó como el objetivo la diseminación del mensaje de Jesús. En particular, el género del Tratado, un pequeño panfleto conteniendo una explicación de un pasaje concreto, se usó mucho en tiempos de la Reforma con objetivos proselitistas.

Otro género especialmente utilizado por los autores cristianos fue la alegoría. Consistente en contar una historia a través de figuras simbólicas o representaciones, autores como Dante Aliguieri, en su Divina Comedia, o John Bunyan, en El Progreso del Peregrino, hicieron un exitoso uso de este estilo.

Por otra parte, en épocas más modernas ha ido tomando forma un nuevo género que debemos citar aquí: la literatura cristiana de ficción. Normalmente esta literatura toma forma de novelas, y si bien en numerosas novelas bien conocidas autores cristianos toman influencias del cristianismo, hemos de distinguir esas novelas (como por ejemplo las de G. K. Chesterton) que van destinadas a todo tipo de públicos, frente a las novelas especialmente etiquetadas como “cristianas”. Particularmente, este último género se ha desarrollado en Norteamérica, desde donde pequeñas comunidades -frecuentemente conservadores- mantienen viva la publicación de obras de ficción cuyo objetivo último es extender las enseñanzas del cristianismo.


[1] Tomado de La Guía 2.000, sitio Internet:

martes, 31 de agosto de 2010

GÉNEROS LITERARIOS EN EL PERIODISMO.


Taller Nº3.
Periodismo [1]

1.- NOTICIOSO: Trata de comunicar una noticia. Información sujeta a un campo de interés, a un tiempo de vigencia y en un espacio territorial determinado. Se refiere a un hecho o un conjunto de hechos relacionados entre sí, para su publicación inmediata.

2.- REPORTAJE: Relación de hechos no sujetos a un tiempo determinado e inmediato, sino histórico. Su importancia social reside en el grado de interés que pueda despertar su publicación. Agota generalmente un tema y es demostrativo e intencionado en su finalidad, pero sujeto, como la noticia, a lo comprobado por el reportero, aunque profundiza y extiende el asunto tratado más allá de la noticia misma.

3.- ENTREVISTA: Comunicación directa entre el reportero y el entrevistado, casi siempre una persona que intervino directamente como testigo o como autor de un fenómeno social o físico que se busca informar. La entrevista profundiza en las motivaciones individuales y en las intenciones del declarante, para dar al lector una certeza informativa.

4.- CRÓNICA: Versión del reportero de una relación de hechos históricos, sujetos al tiempo en que suceden. La visión del acontecimiento es exclusivamente del reportero que juzga y describe los hechos. Por su importancia e interés dentro de la multiplicidad de acontecimientos, las crónicas son casi de uso exclusivo en asuntos parlamentarios y deportivos.

5.- RESEÑA: A semejanza de la crónica, describe la relación de hechos históricos, sujetos al tiempo en que suceden, pero sin la intervención subjetiva del reportero que los juzga. Es simplemente una relación, una descripción. No cabe en este género la calificación de los hechos, ni la anécdota que le da intención, profundidad y variedad.

6.- ARTICULO DE FONDO O EDITORIAL: En ambos casos, la posición en la narración de hechos es personal, subjetiva; en un caso expresa la posición del autor -con su propia visión del mundo y de la vida- y en el otro, el de la casa editorial, la posición política o filosófica de los editores o del editor. Aunque su extensión es libre -la necesaria para cumplir su propósito-, en la práctica se limita a determinadas medidas, con el propósito de hacer un periodismo ágil.

7.- EPISTOLAR: Este subgénero comprende, por su mismo nombre, las cartas. Desde sus inicios, el periodismo ha admitido la comunicación del autor de la carta -un autor interesado o un lector que aclara o pregunta o se queja- con el resto del público. Cuando el editor no ha adoptado una política al respecto, simplemente incluye, en la sección correspondiente, la carta o una versión de ella, según la importancia del texto.

8.- EPIGRAMA: Expresión personal del autor, regularmente en verso[2], corta y crítica, sobre un asunto de actualidad.

9.- NOTA CORTA: De mucha utilidad en la formación de las planas, es la mínima expresión noticiosa de un asunto. Su extensión -conteniendo los factores esenciales de una noticia-, no va más allá de 3/4 de cuartilla.[3]

10.- DESPLEGADO: Publicidad en forma escrita que incluye un periódico en sus planas. Normalmente sirve como marco ideal de manifiestos públicos, cartas abiertas, edictos[4], telegramas urgentes y otras denominaciones, que expresan la necesidad de usar el espacio de un periódico para una difusión más amplia de lo que interesa al autor o a un grupo de ellos. Su diferencia con otras formas de información es su presentación como ANUNCIO.

11.- GACETILLA:[5] Información común que se incluye en la edición debido al interés del autor, pero su presentación no es como anuncio sino como información. Son asuntos que no incluye el periódico en su información usual.

12.- COLUMNA: Es, ante todo, un espacio reservado a un autor o a una serie de autores, bajo una denominación común, en la que exponen una serie de hechos unidos por un tema o dentro de un tipo de información especializada, política, turística, agrícola, etc., de no muy amplia extensión. Su posición en la edición es, comúnmente, fija.


PARA TRABAJAR EN EL TALLER:
1) Lea y comente la clasificación de géneros periodísticos.
2) Dados recortes de periódicos, descubra a qué género pertenece cada uno.
3) Escoja varias frases que le motiven en un periódico y recórtelas.
4) Construya un poema utilizando las frases recortadas.



BIBLIOGRAFÍA.
1) Juan A. Cosgaya, “La Información Periodística”

[1] Periodismo: Captación y tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico, de la información en cualquiera de sus formas y variedades.
[2] Palabra o conjunto de palabras sujetas a medida y cadencia, o solo a cadencia.
[3] Hoja de papel para escribir cuyo tamaño es el de la cuarta parte de un pliego.
[4] Mandato, decreto publicado con autoridad del príncipe o del magistrado.
[5] Parte de un periódico destinada a la inserción de noticias cortas.