martes, 5 de abril de 2011

ADJETIVOS EN LA POESÍA.


“Y la tierra estaba desordenada y vacía,

y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo,

y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.”

Génesis 1:2

Encontré esta opinión de poeta en Internet:


“La poesía no es un estado de ánimo. Alguna vez le oí a Valdano decir aquello de “el fútbol es un estado de ánimo“. Lo sorprendente es que últimamente he oído cómo ampliaban la “sentencia” y metían en el paquete a la Poesía. La Poesía es un estado de ánimo, dicen, y yo me río. Cuando empecé a escribir, lo hacía por amor y competición, un pique que dicen, en definitiva, una tontería… Aquellos poemas eran (y son porque aún los guardo) una suerte de rimas y cacofonías varias que desprendían una amargura y una soledad tremenda. Quizás, esa poesía barata, de rima fácil y estúpida podría encuadrarse dentro de lo que llaman poesía del estado de ánimo; una poesía en la que destacaría por encima de todo el adjetivo, múltiple y carente de vida. Sin embargo, la Poesía no deja de ser un acto reflexivo -o debería, quién sabe- en la que finalmente poco puede quedar del estado de ánimo de su creación. Si por algo es importante, es por su subjetividad extrema y su capacidad de construcción. El resto viene sólo: la Poesía es un punto de vista, una mirada especial con la que el autor construye su propio mundo y lo cede al lector para que se apropie de él. Es quizás este razonamiento el que me lleve a pensar en una supremacía del sustantivo en la poesía; al fin y al cabo, los sustantivos, como portadores básicos de la idea, serían los ladrillos con los que construir el edificio.”


Un lector le responde así:


“Es imposible no estar de acuerdo con esto. Es decir, en técnica de poesía -estamos hablando de preferir sustantivos a adjetivos, aunque sea de una forma metafísica- es difícil sentar cátedra absoluta. Sin embargo, es evidente que tanto tú como yo estamos hartos de leer poemas llenos de adjetivos que, lejos de añadir algo al sustantivo al que acompañan, emborronan y ditraen la atención del espectador. Como dijo alguien -ya no me acuerdo muy bien de quién-, hay veces que lo bello o lo feo no pueden más que señalarse con el dedo y dejarle lo demás al que mira. Para nosotros, que nos parece que la poesía es, de una forma u otra, una forma de encontrarse con “lo absoluto” -póngasele el nombre que se quiera-, muchísimas veces no podremos hacer más que señalar lo que vemos. Muchas veces, y aquí hablo ya de mi experiencia escribiendo, ni siquiera sabría muy bien sustantivar lo que he visto detrás de mis poemas -o de los de otros-, así que mucho menos adjetivarlo. En ningún caso deberíamos convertir el adjetivo en un simple elemento esteticista: en la poesía nada es, o no debería serlo, superficial. Por tanto, aquí debería regir, siendo prácticos, un principio de utilidad y economía: si no añade nada, no lo uses. Si no sirve, no lo uses. Caso práctico: El Sur y la ceniza, de Pablo Moreno."


Vicente Huidobro, el insigne poeta chileno, fundador del “creacionismo”, apostrofa en su Arte Poética “el adjetivo, cuando no da vida, mata.” Leamos su texto:

ARTE POÉTICA.

Que el verso sea como una llave

Que abra mil puertas

Una hoja cae; algo pasa volando;

Cuanto miren los ojos creado sea,

Y el alma del oyente quede temblando.


Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;

El adjetivo, cuando no da vida, mata,

Estamos en el ciclo de los nervios,

El músculo cuelga,

Como recuerdo, en los museos;

Mas no por eso tenemos fuerza:

El vigor verdadero Reside en la cabeza.


Por qué cantáis la rosa, ¡Oh, poetas!

Hacedla florecer en el poema;

Sólo para nosotros

Viven todas las cosas bajo el sol.


El Poeta es un pequeño Dios.


Y el adjetivo, cuando no da vida, mata. ¿Qué quiso decir Huidobro en esta frase?


Alguien del ciberespacio sostiene esta opinión:


“Según el poeta chileno Vicente Huidobro, el adjetivo, cuando no da vida, mata. Mucha gente cree que esta advertencia rige sólo para los poetas. No, también rige para todo aquel que escribe o habla y aspira a tener un acierto en su comunicación. Estoy oyendo, temprano en mis mañanas, a través de una radio donde escucho un programa antes y otro después de éste, un programa deportivo al cual presentan hablando del “maravilloso mundo de los deportes”. Pienso, que aquí el adjetivo maravilloso está impropiamente utilizado. En mi pequeño Diccionario de Sinónimos y Antónimos aparecen como sinónimos de maravilloso los adjetivos portentoso, prodigioso, milagroso, asombroso, pasmoso, extraordinario, sorprendente, fantástico, sobrenatural. Ninguno de estos adjetivos, ciertamente, puede aplicarse ni al deporte ni al atletismo, actividades donde sólo triunfan los bien entrenados y los muy disciplinados. Innecesario es decir aquí, pero lo digo, que además del entrenamiento y la disciplina hace falta ciertas condiciones innatas que, muy tempranamente, descubren en los atletas los buscadores de talentos. Claro, que aun así, en este mundo de los deportes y el atletismo puede haber sorpresas. Pero nada que podamos calificar como sobrenatural, o fantástico, o extraordinario.”


En una entrevista al escritor Fernando Sorrentino, la periodista le pregunta “¿Descartás mucho?” y él responde:


“Bueno..., uso bastante la tijera. Si el cuento empezó con dos mil quinientas palabras -la computadora te permite contarlas muy fácilmente-, la última versión suele ser de unas mil ochocientas. Elimino el exceso de adjetivos y de adverbios. Hay un dicho infinitamente citado, un verso de Vicente Huidobro: "El adjetivo, cuando no da vida, mata". Efectivamente. Si el adjetivo es trivial y no le da una connotación precisa al sustantivo, perjudica porque cansa. Entonces es preferible eliminarlo. Lo mismo con el exceso de adverbios. La mayoría de las veces están de más. Por otra parte, los adverbios terminados en "mente" dan una sensación de prosa rimada que molesta: en español hay muchas palabras que terminan en "ente". No sólo adverbios, sino también sustantivos y adjetivos: ingrediente, potente... Conclusión: hay que evitar el exceso de ese tipo de palabras.”


Carlos Fajardo, un estudioso de la Literatura, comenta sobre las vanguardias y Huidobro:


“Las vanguardias estéticas y poéticas que, según Octavio Paz, son hijas de la edad crítica moderna, hunden sus orígenes en el siglo XIX cuando la duda y el desencanto hacia los llamados “Metarrelatos” modernos son puestos en cuestión por el romanticismo contestatario. “La historia de la poesía moderna, escribe Paz, -al menos la mitad de esa historia- es la fascinación que han experimentado los poetas por las construcciones de la razón crítica” (1986: 65).”


… “Sustentadas en el “Gran relato” moderno de la emancipación y en la idea de libertad, las vanguardias estéticas, tanto europeas como latinoamericanas, entran en el proyecto universalista y unitario de Occidente, tratando de influir y transformar los cánones no sólo artísticos, sino socio-políticos de su época. De estos postulados resulta su entusiasmo y su vigor, la explosión con la cual se manifestaron. Así, la idea de progreso no era extraña a sus compromisos. El convertir a la máquina -para el Futurismo- en “símbolo universal y en un principio espiritual de signo trascendente en la realidad social histórica” (Subirats 1984: 46), proclama ya un estado de optimismo y seguridad hacia una cierta estética cartesiana que impone la máquina como expresión máxima del poder humano sobre la naturaleza y como instrumento emancipador.”


… “En Latinoamérica, Vicente Huidobro, impulsor del Creacionismo, fue quizá uno de los más polémicos y entusiastas vanguardistas. Su obra abrió múltiples posibilidades de escritura experimental y le debemos su cosmopolitismo y búsqueda de otras aventuras poéticas. El poeta como “pequeño Dios”, expresa ya una de las críticas más fuertes al determinismo cultural y promete un proyecto de creación de la subjetividad autónoma y subversiva. Gran asimilador de la poesía caligramática de Apollinaire y de las propuestas dadaístas, Huidobro asume el rito de la poesía contestataria como experimento y juego. Su poema Arte Poética, por ejemplo, es quizás la mejor muestra de la petición de un poeta con fuerza vanguardista.”




LA FLOR
Al higo de la higuera un picotero
le comió el corazón;
y ahora, sin querer, el higo negro
se parece a una flor.
En la higuera me haré, después de muerto,
un higo blanco, amor;
y tú serás curruca o benteveo,
o calandria o pinzón.
Y ha de llegar el día que en el huerto
me verás bajo el sol,
y picarás y picarás mi pecho,
hasta hacerme una flor.

José B. Pedroni
Los poetas de Florida, Buenos Aires, CEAL, 1968.





LLORAR A LÁGRIMA VIVA. Llorar a chorros. Llorar la
digestión. Llorar el sueño. Llorar ante las puertas y
los puertos. Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas, las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta. Inundar las veredas
y los paseos, y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo... si es
verdad que los cacuies y los cocodrilos no dejan
nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien. Llorarlo con la nariz,
con las rodillas. Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría. Llorar de
frac, de flato, de flacura. Llorar improvisando,
de memoria. ¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

Oliverio Girondo
Espantapájaros, Buenos Aires, CEAL, 1991.



PAZ
Vamos hacia los árboles... el sueño
Se hará en nosotros por virtud celeste.
Vamos hacia los árboles; la noche
Nos será blanda, la tristeza leve.
Vamos hacia los árboles, el alma
Adormecida de perfume agreste.
Pero calla, no hables, sé piadoso;
No despiertes los pájaros que duermen.

Alfonsina Storni
(1892- 1938). Poetisa argentina de origen suizo. Autora de El dulce daño (1918),
Irremediablemente (1919), Languidez (1925), Ocre (1925), Mundo de siete pozos (1934), Mascarilla y trébol (1938).



EL NEGRO MAR

La noche morada sueña
sobre el mar;
la voz de los pescadores
mojada en el mar;
sale la luna chorreando
del mar.
El negro mar.
Por entre la noche un son
desemboca en la bahía;
por entre la noche un son.
Los barcos lo ven pasar,
por entre la noche un son,
encendiendo el agua fría.
Por entre la noche un son,
por entre la noche un son,
por entre la noche un son. . .
El negro mar.
–Ay, mi mulata de oro fino,
ay, mi mulata
de oro y plata,
con su amapola y su azahar,
al pie del mar hambriento y masculino,
al pie del mar.

Nicolás Guillén,
Sóngoro cosongo y otros poemas, Madrid, Alianza, 1998.

(1902-1989). Poeta cubano. Máximo representante de la poesía negra o afroantillana, en su vertiente de denuncia social y política. Algunas de sus obras son Motivos de son (1930), Sóngoro cosongo (1931), West Indies Ltd. (1934), El son entero (1947), La paloma de vuelo popular (1958), El gran zoo (1967), El diario que a diario (1972) y Por el mar de las Antillas anda un barco de papel (1977).



MECIENDO

El mar sus millares de olas
mece, divino.
Oyendo a los mares amantes,
mezo a mi niño.
El viento errabundo en la noche
mece los trigos.
Oyendo a los vientos amantes,
mezo a mi niño.
Dios Padre sus miles de mundos
mece sin ruido.
Sintiendo su mano en la sombra
mezo a mi niño

Gabriela Mistral, Antología poética, Castalia, 1997.

Seudónimo de Lucila Godoy (1889-1957). Poetisa y educadora chilena. Los temas predilectos de su poesía fueron la maternidad, el amor, la comunicación con la naturaleza, la muerte como destino y la religiosidad. Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1945. Entre sus obras se destacan Desolación (1922), Ternura (1924), Tala (1938), Poemas de las madres (1950) y Lagar (1954).



SONETO LXVII

La gran lluvia del sur cae sobre Isla Negra
como una sola gota transparente y pesada,
el mar abre sus hojas frías y la recibe,
la tierra aprende el húmedo destino de una copa.
Alma mía, dame en tus besos el agua
salobre de estos mares, la miel del territorio,
la fragancia mojada por mil labios del cielo,
la paciencia sagrada del mar en el invierno.
Algo nos llama, todas las puertas se abren solas,
relata el agua un largo rumor a las ventanas,
crece el cielo hacia abajo tocando las raíces,
y así teje y desteje su red celeste el día
con tiempo, sal, susurros, crecimientos, caminos,
una mujer, un hombre, y el invierno en la tierra.

Pablo Neruda
Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Cien sonetos de amor, Barcelona, Plaza y Janés, 1998.



ABROJOS - XLIV
Amo los pálidos rostros
y las brunas cabelleras,
los ojos lánguidos y húmedos
propicios a la tristeza,
y las espaldas de nieve,
en donde, oscuras y gruesas,
caen, sedosas,
las gordas trenzas,
y donde el amor platónico
huye, baja la cabeza,
mientras, temblando, se mira
la carne rosada y fresca.

Rubén Darío
seudónimo de Félix Rubén García Sarmiento (1867-1916). Poeta nicaragüense. Fue el escritor en lengua castellana más influyente de su época al iniciar el modernismo en el continente americano. Entre sus obras se destacan Epístolas y poemas (1885), Azul (1888), Prosas profanas (1892), Los raros (1896) y Cantos de vida y esperanza (1905). Rubén Darío, Obras completas, Madrid, Aguilar, 1971.

sábado, 2 de octubre de 2010

EL ESTILO.


Taller Nº4.
Periodismo [2]

El estilo es el conjunto de características o cualidad que diferencian y distinguen una forma de escribir de otra. El estilo es el sentido vital, la personalidad transferida al desarrollo oral o escrito del tema.

Según el Diccionario, se llama “estilo” a:
- El punzón con el cual escribían los antiguos en tablas enceradas.
- Modo, manera, forma de comportamiento.
- Uso, práctica, costumbre, moda.
- Manera de escribir o de hablar peculiar de un escritor o de un orador. Ej: El estilo de Cervantes.
- Carácter propio que da a sus obras un artista plástico o un músico. Ej: El estilo de Miguel Ángel. El estilo de Rossini.
- Conjunto de características que individualizan la tendencia artística de una época. Ej: Estilo neoclásico.
- Gusto, elegancia o distinción de una persona o cosa. Ej: Pepa viste con estilo.
- Columna pequeña, hueca o esponjosa, existente en la mayoría de las flores, que arranca del ovario y sostiene el estigma.
- Cada una de las distintas formas de realizar un deporte. Ej: Prueba en estilo mariposa.
- Púa sobre la cual está montada la aguja magnética.

En tanto que la redacción y la gramática son instrumentos que sirven para lograr la mejor manera de expresar una idea, el estilo indica el modo -personal e intransferible- de hacerlo.

El estilo, por otra parte, exige la delimitación previa del tema a desarrollarse. Así, el informador, el reportero, el corresponsal, deben darse una respuesta previa a cada una de estas preguntas:

  • ¿Qué se expresa?
  • ¿Cómo se expresa?
  • ¿Para qué se expresa?
  • ¿A quién se expresa?

Las respuestas nos llevarán a la delimitación de dos situaciones:

1.- El canal mediante el cual se transmitirá la información (alguno de los géneros literarios estudiados en el Taller anterior); y

2.- El medio al cual se transmite la información: si es individual o colectivo, rico o pobre, intelectual o poco instruido, alfabetizado o semialfabetizado.

PARA TRABAJAR EN EL TALLER:
1) Analice en el texto de abajo:
a) Palabras que usted no conocía.
b) Géneros de literatura cristiana que se nombran; agregue aquellos que, a su juicio, faltó nombrar.
c) ¿Qué se expresa?, ¿Cómo se expresa?, ¿Para qué se expresa? y ¿A quién se expresa?
2) Relate una experiencia personal reciente, teniendo en cuenta las cuatro preguntas anteriores.


Texto para analizar.

LITERATURA CRISTIANA.[1]

Cuando hablamos de literatura cristiana estamos haciendo referencia a todo aquél escrito que se relaciona con los principales temas del cristianismo y que, sobre todo, incorpora y hace suyo lo que podríamos llamar “la manera cristiana de ver el mundo”, su contenido doctrinal o su objetivo pedagógico. Naturalmente, todo esto constituye un enorme cuerpo de textos de la naturaleza más variada.

La Biblia, si bien algunos estudiosos no la incluirían en la categoría más estricta de “literatura”, ha sido siempre leída y tratada como tal. De hecho, La Biblia se considera frecuentemente como una verdadera obra maestra de la literatura universal, al margen de su contenido doctrinario. Además, la Biblia y muchos de sus pasajes siguen presentes tanto en la literatura cristiana como en gran parte de la literatura no-cristiana, ya que junto con la mitología grecorromana ha conformado el paradigma cultural occidental desde tiempos antiguos.

Al margen ya de las Sagradas Escrituras, numerosos epistolarios y tratados teológicos fueron escritos ya desde los tiempos de Jesús por autores cristianos. En esos primeros tiempos todos estos escritos se hallaban lejos del género de la ficción, siendo en su mayoría cartas, comentarios a pasajes de la Biblia, trabajos doctrinarios y hagiografía.

Un hito en la evolución de la literatura como fue la invención de la Imprenta no pasó sin consecuencias para la literatura cristiana. Desde entonces, y particularmente desde el desarrollo de la prensa escrita, la tipología de literatura “doctrinal” se hizo más popular y se marcó como el objetivo la diseminación del mensaje de Jesús. En particular, el género del Tratado, un pequeño panfleto conteniendo una explicación de un pasaje concreto, se usó mucho en tiempos de la Reforma con objetivos proselitistas.

Otro género especialmente utilizado por los autores cristianos fue la alegoría. Consistente en contar una historia a través de figuras simbólicas o representaciones, autores como Dante Aliguieri, en su Divina Comedia, o John Bunyan, en El Progreso del Peregrino, hicieron un exitoso uso de este estilo.

Por otra parte, en épocas más modernas ha ido tomando forma un nuevo género que debemos citar aquí: la literatura cristiana de ficción. Normalmente esta literatura toma forma de novelas, y si bien en numerosas novelas bien conocidas autores cristianos toman influencias del cristianismo, hemos de distinguir esas novelas (como por ejemplo las de G. K. Chesterton) que van destinadas a todo tipo de públicos, frente a las novelas especialmente etiquetadas como “cristianas”. Particularmente, este último género se ha desarrollado en Norteamérica, desde donde pequeñas comunidades -frecuentemente conservadores- mantienen viva la publicación de obras de ficción cuyo objetivo último es extender las enseñanzas del cristianismo.


[1] Tomado de La Guía 2.000, sitio Internet:

martes, 31 de agosto de 2010

GÉNEROS LITERARIOS EN EL PERIODISMO.


Taller Nº3.
Periodismo [1]

1.- NOTICIOSO: Trata de comunicar una noticia. Información sujeta a un campo de interés, a un tiempo de vigencia y en un espacio territorial determinado. Se refiere a un hecho o un conjunto de hechos relacionados entre sí, para su publicación inmediata.

2.- REPORTAJE: Relación de hechos no sujetos a un tiempo determinado e inmediato, sino histórico. Su importancia social reside en el grado de interés que pueda despertar su publicación. Agota generalmente un tema y es demostrativo e intencionado en su finalidad, pero sujeto, como la noticia, a lo comprobado por el reportero, aunque profundiza y extiende el asunto tratado más allá de la noticia misma.

3.- ENTREVISTA: Comunicación directa entre el reportero y el entrevistado, casi siempre una persona que intervino directamente como testigo o como autor de un fenómeno social o físico que se busca informar. La entrevista profundiza en las motivaciones individuales y en las intenciones del declarante, para dar al lector una certeza informativa.

4.- CRÓNICA: Versión del reportero de una relación de hechos históricos, sujetos al tiempo en que suceden. La visión del acontecimiento es exclusivamente del reportero que juzga y describe los hechos. Por su importancia e interés dentro de la multiplicidad de acontecimientos, las crónicas son casi de uso exclusivo en asuntos parlamentarios y deportivos.

5.- RESEÑA: A semejanza de la crónica, describe la relación de hechos históricos, sujetos al tiempo en que suceden, pero sin la intervención subjetiva del reportero que los juzga. Es simplemente una relación, una descripción. No cabe en este género la calificación de los hechos, ni la anécdota que le da intención, profundidad y variedad.

6.- ARTICULO DE FONDO O EDITORIAL: En ambos casos, la posición en la narración de hechos es personal, subjetiva; en un caso expresa la posición del autor -con su propia visión del mundo y de la vida- y en el otro, el de la casa editorial, la posición política o filosófica de los editores o del editor. Aunque su extensión es libre -la necesaria para cumplir su propósito-, en la práctica se limita a determinadas medidas, con el propósito de hacer un periodismo ágil.

7.- EPISTOLAR: Este subgénero comprende, por su mismo nombre, las cartas. Desde sus inicios, el periodismo ha admitido la comunicación del autor de la carta -un autor interesado o un lector que aclara o pregunta o se queja- con el resto del público. Cuando el editor no ha adoptado una política al respecto, simplemente incluye, en la sección correspondiente, la carta o una versión de ella, según la importancia del texto.

8.- EPIGRAMA: Expresión personal del autor, regularmente en verso[2], corta y crítica, sobre un asunto de actualidad.

9.- NOTA CORTA: De mucha utilidad en la formación de las planas, es la mínima expresión noticiosa de un asunto. Su extensión -conteniendo los factores esenciales de una noticia-, no va más allá de 3/4 de cuartilla.[3]

10.- DESPLEGADO: Publicidad en forma escrita que incluye un periódico en sus planas. Normalmente sirve como marco ideal de manifiestos públicos, cartas abiertas, edictos[4], telegramas urgentes y otras denominaciones, que expresan la necesidad de usar el espacio de un periódico para una difusión más amplia de lo que interesa al autor o a un grupo de ellos. Su diferencia con otras formas de información es su presentación como ANUNCIO.

11.- GACETILLA:[5] Información común que se incluye en la edición debido al interés del autor, pero su presentación no es como anuncio sino como información. Son asuntos que no incluye el periódico en su información usual.

12.- COLUMNA: Es, ante todo, un espacio reservado a un autor o a una serie de autores, bajo una denominación común, en la que exponen una serie de hechos unidos por un tema o dentro de un tipo de información especializada, política, turística, agrícola, etc., de no muy amplia extensión. Su posición en la edición es, comúnmente, fija.


PARA TRABAJAR EN EL TALLER:
1) Lea y comente la clasificación de géneros periodísticos.
2) Dados recortes de periódicos, descubra a qué género pertenece cada uno.
3) Escoja varias frases que le motiven en un periódico y recórtelas.
4) Construya un poema utilizando las frases recortadas.



BIBLIOGRAFÍA.
1) Juan A. Cosgaya, “La Información Periodística”

[1] Periodismo: Captación y tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico, de la información en cualquiera de sus formas y variedades.
[2] Palabra o conjunto de palabras sujetas a medida y cadencia, o solo a cadencia.
[3] Hoja de papel para escribir cuyo tamaño es el de la cuarta parte de un pliego.
[4] Mandato, decreto publicado con autoridad del príncipe o del magistrado.
[5] Parte de un periódico destinada a la inserción de noticias cortas.

domingo, 4 de abril de 2010

PALABRAS GENERADORAS

Taller Nº2

¡Cuántas veces, al leer un libro, nos encontramos con palabras interesantes! Son vocablos que nos sorprenden por las imágenes o recuerdos que evocan, por su sonido o configuración visual, o sencillamente porque desconocemos su significado.
He aquí un grupo de ellas. Le propongo el siguiente ejercicio. Puede hacerlo solo/a o bien con su grupo literario.

Lista de palabras:
  • melindrosidad
  • basamentos
  • frisos
  • titubear
  • renegar
  • ingenua
  • convencionalidad
  • inflexible
  • constriñen
  • columnas
  • frontones
  • arcos
  • ardiente
  • antigüedad
  • trazo
  • trémula
  • hálito
  • fasto

Taller:

1.- Busque el significado de cada palabra, aunque usted lo sepa, en un diccionario o en http://www.rae.es/

2.- Clasifique las palabras morfológicamente: sustantivos, adjetivos, verbos, etc.

3.- Construya un poema en cuartetos en que cada estrofa utilice sólo un tipo de palabras (Ej. primera estrofa: verbos; segunda estrofa: adjetivos; etc.

domingo, 9 de agosto de 2009

DESCUBRAMOS NUESTRA IDENTIDAD.

Taller Nº1
Todo grupo tiene una identidad, un estilo y principios que subyacen bajo la actividad que desarrolla. Un grupo literario no escapa a esta condición. ¡Qué importante es para el escritor conocerse a sí mismo! Sólo así podrá comprender mejor su expresión y el mundo en el cual está inserto y del cual, en cierto modo, es voz y corazón.

El taller que hemos llamado "TALLER IDENTIDAD" consiste en dividirse el grupo en parejas y responder cada una de las siguientes proposiciones.

1. Un poeta es …
2. La Poesía es …
3. El verdadero sentido de escribir poesía es …
4. Los tres o cuatro principios fundamentales de la Poesía son: …
5. El propósito de existir del Grupo Literario La Mano (u otro grupo) es …
6. Nuestros poetas favoritos son: …

Primero, comparten en pares su pensamiento sobre cada ítem y escriben una respuesta integrada. Luego vuelven todos a la mesa de trabajo y leen las respuestas al grupo. El coordinador o un secretario se encargará de escribir un documento que incluya y compacte todas las respuestas. Este "paper" será de gran valor para diseñar un retrato del grupo literario y su filosofía.

viernes, 26 de junio de 2009

EL VERSO LIBRE


Eleazar Rivera
Profesor de Literatura y Poeta
eleazarrivera@hotmail.com



El verso libre ha sido definido por Quilis (1969) como una ruptura casi total de las formas métricas tradicionales y cuyas características principales son la ausencia de estrofas, ausencia de rima, ausencia de medida, ruptura sintáctica de la frase y el aislamiento de la palabra y Gayol (1962) se limita a decir que el verso libre es aquel que no rima y que recibe también el nombre de verso suelto o blanco. López (1969) al referirse a la poesía nueva (verso libre) acota lo siguiente: El poema nuevo, al desligarse del rigor en la medida del verso y de la rima y también de las estrofas comunes, establece el centro de gravitación rítmica en el conjunto de la obra entendida como una unidad poética. En consecuencia, el poema no cuenta como una sucesión de versos perfectos, de rimas logradas, de estrofas pulidas, sino que extrae de sí mismo, de la fuerza interior, desarrollada por los elementos que integran el conjunto, la ley de cohesión rítmica como manifestación creadora (López, 1969: 18).

¿Qué importa o persigue el verso libre?


Los sistemas métricos han sido desplazados con las innovaciones introducidas en la poesía actual. Tanto Quilis (1969) como López (1969) acotan que el verso libre se caracteriza por romper con los elementos de la poesía tradicional: medida, acento y rima. Idea que es reforzada por Paz (2003) quien sostiene que el verso libre no se subordina a las formas tradicionales y que el lenguaje se inclina hacia la emoción del poeta. Además de ello, se basa en el ritmo interno del poema.

¿Cuáles son los tres elementos más importantes de la poesía tradicional?
Octavio Paz sostiene que el verso libre:
1)
2)

Las primeras modificaciones métricas que se dieron en el castellano se remontan al siglo XVI cuando Boscán y Garcilaso de la Vega, importaron las innovaciones introducidas por Petrarca en el verso italiano y las adaptaron al verso castellano. Posterior a esto, entre los siglos XVII – XIX, los poetas ensayaban prescindir de la rima. Entre los que buscaban este cambio formal podemos mencionar a Esteban Manuel de Villegas, Jovellanos, Meléndez Valdez, Leandro Fernández de Moratín, Martínez de la Rosa, Marcelino Menéndez y Pelayo (Gayol, 1962; Alonso, 1975).

Según Utrera (2001) y López (1969) el verso libre tiene como referentes a Whitman y a los simbolistas franceses. Estos autores plantean que el versolibrismo europeo tiene como base el núcleo francés de Baudelaire, Verlaine, Rimbaud o Mallarmé en sus manifestaciones iniciales, a finales del siglo XIX. Como ha quedado establecido el verso libre encontró en Whitman y en los simbolistas franceses a sus mejores aliados. Sin embargo, su divulgación inicia –en el caso de la poesía escrita en español- con el modernismo y posteriormente, con los istmos de la vanguardia logra su máximo esplendor. Es precisamente, el poeta boliviano Jaimes Freyre a quien se le reconoce como el primer versolibrista en español en la América Hispana y a él se sumarían José Asunción Silva, Rubén Darío, José Santos Chocano entre otros poetas de la época (Utrera, 2001). Sin embargo, no fue sino durante la plenitud de los llamados istmos de vanguardia (ultraísmo, creacionismo y surrealismo) que el verso libre logró su mayor aceptación y desarrollo. Esto debido al espíritu de libertad y ruptura con las formas tradicionales, especialmente, la organización habitual, ritmo tradicional y disposición versal (Diez, 2001; Utrera, 2001).

El verso libre logró su mayor aceptación y desarrollo con los ............
El primer poeta en verso libre de Hispanoamérica es ............
Las formas tradicionales utilizadas en la Poesía, son:
1.
2.
3.

El verso libre se caracteriza básicamente por el ritmo. Este puede ser de diversas formas. Paz las explica así: En la teoría del verso libre se subrayan cuatro formas rítmicas predominantes: el ritmo sintáctico, el ritmo de pensamiento, el ritmo interior y el ritmo de imágenes acumuladas. Por lo general, se apoyan en las figuras retóricas, en la repetición de elementos sintácticos y en la metáfora. También sobresalen, en función del ritmo, el lenguaje narrativo y la organización tipográfica al gusto del poeta, aunque el caligrama no figura como estructura versal, sin embargo, se observa a menudo la destrucción del verso y la descomposición de la palabra, causando un efecto arrítmico que hace imposible, en ocasiones, su pronunciación, funcionan por ello como imagen visual, sin negar las posibles significaciones. Dicha libertad creativa, quizá excesiva en algunos casos, provoca reacciones de la crítica fundada en conceptos tradicionales, pero, por otra parte, no es posible detener el impulso creativo de la vanguardia (Paz, 2006: 161).

a- Ritmo sintáctico: Suele combinar versos canónicos con versículos, aunque la tendencia rítmica se aproxime a la prosa. Es la base del verso libre.

b- Ritmo de pensamiento: se reconoce por la estructura peculiar, ya que no se trata de cualquier repetición sino de palabras claves y de estructuras oracionales, definiendo así un ritmo sintáctico que orienta el pensamiento hacia un fin, y suele observarse un sentido cíclico del poema.

c- Ritmo interior: se le conoce también con el nombre de ritmo personal. Aquí la emoción se desplaza a través de conexiones sintácticas. Ello supone que las recurrencias se perciben en cadena, impulsadas por la intuición, es decir por conexiones sentimentales que se liberan de los mecanismos de defensa de la conciencia, estableciendo una postura íntima. El movimiento, por tanto, no es frenado por repeticiones que obliguen a hacer pausas muy marcadas.

d- Ritmo de imágenes libres: tiende a la yuxtaposición de imágenes y metáforas sin enlaces sintácticos.

¿Qué es el verso libre?
El verso
libre es la forma de expresión poética que se caracteriza por su alejamiento intencionado de las pautas de rima y metro que predominaron en la poesía europea hasta finales del siglo XIX. Por tanto, es una forma muy próxima al poema en prosa y la prosa poética, de los que se distingue visualmente por conservar la disposición tipográfica en líneas sangradas propia del verso.

¿Cuándo nace el verso libre?
El verso libre nace en la segunda mitad del siglo XIX como alternativa a las formas métricas consagradas por la tradición, como el soneto y la décima. El primer poeta notable que lo practica es Walt Whitman, que se inclina por un tipo de verso irregular de gran extensión (el versículo), inspirado en la versión inglesa de la Biblia (la llamada Biblia del rey Jaime).

¿Qué hicieron los poetas franceses con el verso libre?
Algunos poetas simbolistas franceses, como Gustave Kahn y Jules Laforgue, que lo introdujeron en Francia, adaptan esta forma de expresión a sus necesidades, separándose así del preciosismo parnasiano, cuyas formas sienten agotadas.

¿Qué nos dice Stéphane Mallarmé sobre el verso libre?
Asistimos ahora a un espectáculo verdaderamente extraordinario, único, en la historia de la poesía: cada poeta puede esconderse en su retiro para tocar con su propia flauta las tonadillas que le gustan; por primera vez, desde siempre, los poetas no cantan atados al atril. Hasta ahora –estará usted de acuerdo- era preciso el acompañamiento de los grandes órganos de la métrica oficial. ¡Pues bien! Los hemos tocado en demasía, y nos hemos cansado de ellos.

¿Qué es el verso libre en la concepción simbolista?
El verso libre no supone una pérdida de la musicalidad del poema, sino un enriquecimiento de la misma, al preferirse el ritmo sutil y complejo al compás monótono del verso tradicional. Años más tarde, Luis Cernuda retoma esta argumentación:
Si en el verso hay música, mi preferencia se orientó hacia la «música callada» del mismo.

¿Cuándo se consolida el verso libre en España?
En la poesía española, el verso libre cobra por primera vez importancia en el Diario de un poeta recién casado de Juan Ramón Jiménez. A partir de entonces, se consolida como forma de expresión común en la generación del 27 y siguientes. En los últimos años, el cansancio del versolibrismo ha producido una reacción significativa de regreso al verso medido (rimado o blanco), notoria en la producción de autores como Luis Alberto de Cuenca, Luis García Montero o Miguel Ángel Velasco.
Con independencia de dicho cansancio, las reticencias contra el verso libre de autores como
Antonio Machado y Agustín García Calvo se centran en dos aspectos:
con demasiada frecuencia, se llama verso libre a lo que no es sino prosa presentada visualmente de forma equívoca.
La libertad a la que alude el término no debe entenderse como despreocupación de la musicalidad, que es condición constitutiva del verso. Es célebre la advertencia en este sentido de
Machado:
Verso libre, verso libre,
líbrate mejor del verso
cuando te esclavice.

¿Qué es un poema en prosa?
Aún se debate si la poesía en prosa es realmente una forma de poesía o una forma de prosa (o un género en sí mismo). La mayoría de los críticos opinan que la poesía en prosa pertenece a la poesía debido a su uso de metáforas. Otros críticos opinan que entra dentro de la prosa debido a que utiliza la asociación con la narrativa de la prosa, y a que supone que su lector espera una muestra objetiva de la verdad, como suele suceder en la prosa. Finalmente, otros opinan que es una forma subversiva gracias a su fusión de elementos tanto poéticos como de la prosa. La diferencia entre poema en prosa y poema en verso es que el poema en verso tiene más musicalidad y rimas con estructuras regulares, mientras el poema en prosa es todo lo contrario.

¿Qué es prosa poética?
La prosa poética corresponde al segundo tipo de obras líricas que existen. En ella se pueden encontrar los mismos elementos que en el poema: hablante lírico, actitud lírica, objeto y tema, pero sin elementos formales (métrica, rima).
Se distingue del poema por estar escrita en prosa, por no llevar rimas y del cuento
o del relato porque su finalidad no es específicamente narrar hechos sino transmitir sensaciones, impresiones, visiones del mundo, etc.
Muchos microrelatos
están potenciados por su carga poética y, en muchos casos, la frontera con la poesía en prosa es difícil de determinar. Es el caso de muchos textos de Julio Cortazar (p/ej. en Historias de cronopios y de famas), o en textos de Antonin Artaud o de Oliverio Girondo, en donde el valor poético de las obras predomina por sobre la intención de contar.

¿Qué es el versículo métrico?
Se llama versículo al verso de extensión desmedida, sin número fijo de sílabas ni rima. Se trata, pues, de un verso que no asume ninguna tradición rítmica ni métrica, por lo cual se utilizó en la estética literaria denominada Surrealismo.

De Wikipedia, la enciclopedia libre


Taller:
1) ¿Está su producción poética dentro del llamado “verso libre”?
2) En su poemario personal identifique los ritmos nombrados en el texto.

sábado, 28 de febrero de 2009

LA POESÍA COMO GÉNERO.




A diferencia de la prosa, la poesía obedece a reglas fijas respecto a su producción, su estructura y su recepción. Es un modo de escritura y de composición que responde a muchas y diversas exigencias formales, estrechamente codificadas. Se identifica con su estructura verbal.

Los elementos constitutivos del texto narrativo (como la historia, el relato, la narración, el marco espacio-temporal, los personajes y la mediación de un narrador) no ayudan para nada en el análisis de la poesía. En efecto, el poema no es una narración, ni siquiera en poesía épica ya que no hay narrador. Su objetivo no consiste en contar sino en expresar, mediante determinados ritmos, imágenes, procedimientos, unos sentimientos íntimos, sensaciones inefables. De por sí, el poema es un objeto lírico. La fuerza del ritmo, susceptible de conmover y captar al lector (u oyente) así como lo sugestivo de las imágenes que intrigan por ser formas expresivas fuera de la comunicación verbal común, y que solicitan mucho nuestra imaginación, son dos aspectos fundamentales del poema.

Conviene pues comprender de qué forma el ritmo de tal o cual poema nos afecta, y saber lo que son capaces de sugerir esas imágenes. Es forzoso ser capaz de decir en qué consiste la impresión que nos deja un poema, justificar su influencia en nosotros.

El significado y el sabor de un texto resultan de una combinación de signos organizados en estructuras (semánticas, sintácticas, rítmicas, fónicas) y a veces de una disposición gráfica en la página. Una primera forma de aprehensión de un poema puede ser interesándose en la paginación. A veces, hace falta empezar, en efecto, en la disposición del texto en la página. No se trata de una presentación estrictamente exterior, sino de una estructura constitutiva del objeto literario que ha de orientar la lectura de él. En poesía, la forma significa siempre algo. Un poema es también un objeto visual constituido por el reparto del blanco y negro. Sin ello, nos resultaría difícil percibir el verso libre, la estrofa, etc.

Hacer el estudio de un poema supone por una parte el análisis de la versificación y, pues, la consideración de tres componentes mayores, estrictamente codificadas, y además una cuarta, que se induce al fin y al cabo de las primeras, pero no resulta tan codificada por la tradición. Se trata del número de sílabas, de la rima, de la cesura, y del acento.

La concepción dominante de la poesía es la de un arte de las combinaciones verbales, que afecta al significado de las palabras y privilegia sus estructuras, especialmente el ritmo. Crea así un objeto verbal, rítmico, fónico.